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La voz de la radio

La voz es, indiscutiblemente,  el elemento fundamental para la producción radiofónica, es la columna vertebral del sonido de la radio, es en definitiva, la imagen del mensaje radiofónico sin contar materialmente con ella.

El locutor debe transmitir todas aquellas imágenes que no se muestran a través de este medio, con el fin de que el oyente pueda visualizar el contenido que nos emite, de manera que sólo al escuchar su voz se pueda ver los gestos, el énfasis, las expresiones faciales, todos aquellos elementos adicionales con los que cuentan otros medios comunicativos como la televisión. 

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta un locutor, es justamente la capacidad de transmitir sólo con esta herramienta que es la voz.  Para ello, entre otras cosas, se vale de las técnicas que se han desarrollado según la intencionalidad del mensaje.

Es esencial conocer las características de la voz para poder mejorar todos aquellos aspectos que refuerzan y aseguran una mejor comunicación.  El tono, la intensidad, el timbre, el ritmo, la entonación, y otras características sonoras bien utilizadas, dotan de mayor valor expresivo, de intencionalidad, y muchas otras funcionalidades del lenguaje, al mensaje que se quiere transmitir.


A través de todos estos factores acústicos, el locutor, puede transmitir, seguridad, alegría, tristeza, misterio, desconfianza, proximidad, lejanía, etcétera.  Es decir, tantos matices como puede tener cualquier realidad.  Por ejemplo, los tonos bajos son más sugerentes, incentivan la imaginación del oyente, mientras que los tonos altos se emplean en contextos más cómicos o desenfadados.  Más adelante, hablaremos de todos estos matices especificando su funcionalidad.

 
 
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